
En la etapa de los seis a los once años el niño ya es capaz de diferenciar lo imaginario y ficticio de la realidad. Por este motivo los miedos a personajes imaginarios empiezan a quedarse atrás hasta finalmente desaparecer. Ahora los miedos que empiezan a tener más relevancia en estas edades son:
Miedo al daño físico.
Temor hacia el fracaso, las críticas o las burlas.
Miedo a la separación o divorcio de los padres en el caso de que el niño notase malas relaciones entre sus progenitores.
Para combatir estos temores se puede introducir alguna técnica de relajación. Evitar ridiculizar al niño delante de sus compañeros o alabar su esfuerzo en las actividades que realice. En el caso del miedo a la separación de los padres sería bueno intentar no involucrar al niño en las discusiones o por lo menos no mantenerlas cuando ellos estén presentes. En esta etapa también debo repetir que si los miedos no van disminuyendo con la edad o les producen tanta angustia como para no dejarles llevar una vida normal, habrá que visitar al especialista.
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